Capilares

Protectores de capilares sanguíneos

Los capilares sanguíneos sufren, como todo el organismo, las agresiones contínuas de factores externos e internos que van disminuyendo sus defensas y deteriorando la vitalidad de sus paredes. Entre estas agresiones la acción de los radicales libres es una de las más importantes.

La evidencia de una disminución de la fortaleza de las membranas de los capilares se da por la aparición de derrames o hemorragias por traumatismos, aún siendo leves y por la aparición de várices.

Una serie de plantas han venido demostrando una eficacia importante, sea por su actividad antioxidante, sea por una acción directa de fortalecimiento de la pared capilar, en el logro de disminuir la permeabilidad exagerada de esos vasos.

La actividad antioxidante ya la he tratado y la actividad de fortalecimiento de las paredes de los vasos se logra mediante varios mecanismos, entre los que se destacan la regulación de los ciclos celulares (crecimiento, proliferación y muerte celular) y la inhibición de una serie de enzimas responsables de los mecanismos de desgaste y envejecimiento de las células.

Arándanos (Vaccinium myrtillus). Los frutos contienen pigmentos antociánicos, con importante actividad antioxidante y por aumento de la resistencia capilar y disminución de la permeabilidad (acción vitamínica P).

Cebolla (Allium cepa). La piel de las cebollas es una de las mejores fuentes de quercetina, la que se ha demostrado disminuir la fragilidad capilar junto a otros flavonoides. No estoy sugiriendo comer la piel de las cebollas, sino utilizar el líquido resultante de su cocción. El modo más sencillo es hervir las pieles o cáscaras de la cebolla durante unos 10 minutos a fuego lento, dejar reposar media hora y guardar el líquidi resultante en refrigerador. Beber medio vaso por día durante una comida principal.

Castaño de Indias (Aesculum hippocastanum). Los frutos y las semillas contienen flavonoides (quercetol y kaempferol), saponinas (la aescina), minerales, azucar, almidón y aceite esencial, a los que debe su acción tónica venosa, vasoconstrictor venoso, antihemorrágico y acción vitamínica P. Se utiliza en la fragilidad y estados congestivos del sistema venoso y linfático: várices, hemorroides, ulceras varicosas, prevención de flebitis y trombosis, edemas, epístasis, equimosis, metrorragias, etc. Los extractos de hojas, corteza y semillas se administran en forma oral. Hay otras bayas de familias cercanas que tienen actividad similar.

Cornejo (Cornus officinalis). Los frutos de este pequeño árbol contienen sustancias con potente efecto antioxidante y actúan protegiendo a los tejidos de los capilares contra la acción de los radicales libres, al igual que los extractos de ajo (Allium sativum) añejado y de ginkgo (Ginkgo biloba)

Y seguimos con las pieles, la cáscara del limón (Citrus limon) contiene otros flavonoides, incluyendo la rutina que reducen la permeabilidad capilar, la cáscara de la naranja amarga (Citrus auriantum) contiene hesperidina, otro flavonoide con actividad similar. Así que, menos sonrisas y a agregar licuados de cáscaras de citrus a la dieta.

Maniés, cacahuates o cacahuetes (Arachis hypogaea). la piel de las semillas, sí, esa delgada lámina que recubre a los deliciosos maníes, de color marrón rojizo, es la que contiene procianidinas oligoméricas, flavonoides que poseen una reconocida acción protectora sobre los capilares sanguíneos. Es por ello que los maníes se deben consumir sin pelar.

Los extractos de corteza de pinos (Pinus spp) también poseen cantidades considerables de estos flavonoides. Otra planta con contenido apreciable de procianidinas oligoméricas es la vid (Vitis vinifera), especialmente la vid roja, por lo que una de las razones de los beneficios para la salud del vino (en cantidades mesuradas) es la presencia de estas sustancias.

Y para finalizar este resumen, flores.

Las violetas (Viola spp) contienen cantidades apreciables de otro flavonoide, la rutina, que también ayuda al mantenimiento de la fortaleza e integridad de las paredes de los capilares. Las flores se pueden comer como tales, frescas, agregadas a ensaladas o se puede beber el líquido de una decocción rápida.

El trigo sarraceno (Fagopyrum esculentum) también contiene rutina en cantidades apreciables y no se consumen las flores sino su harina.

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