Algunos descargos

He recibido algunas críticas en relación a mis respuestas sobre algunos comentarios de lectores. Se me pide que actúe como médico y recomiende tratamientos frente a consultas. No lo hago porque no corresponde, este es un sitio informativo, no estoy legalmente autorizado para actuar como médico. Soy un estudiante, estudioso o algo similar de temas de plantas medicinales y salud.

He formulado unos cuantos productos en base a extractos de plantas, he comprobado su eficacia en mi mismo y en voluntarios conocidos, pero eso no me habilita a recetar ante casos específicos. Estoy ofreciéndo recetas de estos productos, con la advertencia de que, una vez elaborados, deben ser utilizados de acuerdo con el profesional actuante.

Por supuesto que entiendo la preocupación y hasta la desesperación de personas que están soportando problemas de salud y que quieren solucionarlos a veces, “sea como sea”. Pero hay medios y caminos que se deben recorrer.

A quienes consultan sobre hernia del hiato, reflujos estomacales y problemas asociados, como no los voy a entender. Se lo que es estar comenzando a saborear un riquísimo “asado” o carne a la barbacoa, a la parrilla (algo frecuente en Uruguay), o como lo llamen y al primer bocado aparecen los espasmos, algo mas fuerte que el hipo, que no se controlan, que cortan la respiración y duelen. La solución, levantarse de la mesa “rápido” y meterse en un sanitario, salir al aire libre y esperar que pase. No hablemos de las consecuencias sociales de todo este movimiento.

O llegar a un pequeño sitio de expendio de bebidas al aire libre, después de una jornada calurosa y al primer sorbo de aquella “soñada” cerveza bien fría, comienza una secuencia descontrolada de regurgitaciones, el estómago comienza a producir una enorme cantidad de líquido espeso y a volcarlo hacia la boca. A correr y buscar algo un poco más privado para deshacerse del problema o resolverlo con una bolsa, como en caso de los mareos de vuelo o navegación.

Otra situación, un poco más llevadera, después de una comida, que esta vez siguió su camino normal y al sentarse unos minutos a descansar, se siente un calor intenso, un fuego en la “boca del estómago”, el reflujo ácido en pleno. También puede suceder sin haberse alimentado. No en vano la gente de hable inglesa lo ha bautizado “heartburn”, me quema el corazón, corazón en llamas o algo similar.

Todo esto lo vengo solucionando con tratamiento médico y en algunos momentos lo utilizo para probar algunas posibilidades naturales, que no puedo recomendar abiertamente, ya que para ello debería obtener el registro sanitario correspondiente y esto no es tan sencillo.

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